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BN-2A Mk III-2 Trislander

BN-2A Mk III-2 Trislander

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AIRFRAME TOTAL TIME (TT): 17,494 HORAS
MODEL: BN2A MARK III-2
CONFIGURATION: PASSENGER / UTILITY
SEATS INSTALLED: 9
STATUS: OPERATIVO

ENGINE
Lycoming O-540-E4C5 (x2)
TBO: 2,400 hrs
Lh TT / TSO 1,999
Rh TT / TSO 1,999
RH TT / TSO 1,902

PROP
Hartzell HC-C2YK-2CUF / FC8477-6
Lh prop TSO 7,494
Rh prop TSO 1,529
Rh prop TSO 18,993

AVIONICS
Aspen Avionics EFD1000 Pro (x2) – EFIS
Garmin GNS-430W – GPS / NAV / COM (WAAS)
Bendix/King KX-165 – NAV / COM
Garmin GTX-345 – Transponder (ADS-B In/Out)
Garmin GMA-340 – Audio Panel
Bendix/King KI-208 – CDI
Antenas VHF / NAV / ADF instaladas

INTERIOR
Configuration: Utility / Passenger (Factory layout)
Seven forward-facing double bench seats Fairey FV 950/D (Mod NB/M/658)
One forward-facing special rear seat JetSeats JS-103 (Mod AF-611)
One adjustable dual crew/passenger seat JetSeat JS-114/F

Ingeniería práctica, identidad única y legado regional

El BN-2A Mk III-2 Trislander es mucho más que una evolución del Britten-Norman Islander; es una respuesta inteligente a una necesidad concreta de la aviación regional: transportar más pasajeros sin perder simplicidad, economía operativa ni capacidad para operar donde otros aviones no pueden.

Fue desarrollado en la década de 1970 por Britten-Norman Aircraft Ltd., fabricante británico fundado en 1953 por John Britten y Desmond Norman en la Isla de Wight, Reino Unido. Desde sus inicios, la compañía se enfocó en diseñar aeronaves prácticas, robustas y fáciles de mantener, pensadas para trabajar en condiciones reales y no únicamente para cumplir especificaciones de catálogo.

La característica más distintiva del Trislander es su configuración trimotor: dos motores montados en las alas y un tercer motor ubicado sobre el fuselaje trasero. Esta solución no fue una decisión estética ni experimental. Fue una estrategia de ingeniería para aumentar capacidad de pasajeros y mejorar rendimiento sin rediseñar completamente la plataforma del Islander.

En lugar de desarrollar un avión totalmente nuevo —lo que habría implicado mayores costos, tiempos de desarrollo más largos y procesos de certificación más complejos— Britten-Norman optó por alargar el fuselaje, reforzar estructura y añadir un tercer motor, manteniendo gran parte de la arquitectura básica del modelo original. Aunque el Trislander obtuvo su propia certificación como variante independiente, reutilizar la filosofía estructural y componentes del Islander permitió optimizar inversión, reducir riesgos técnicos y acelerar su entrada en servicio. Esta decisión refleja claramente el ADN de Britten-Norman: ingeniería pragmática orientada a resultados operativos.

El resultado fue uno de los pocos aviones comerciales ligeros trimotores producidos en serie en el mundo. Su silueta es inconfundible y su propósito claro: conectar comunidades donde la infraestructura es limitada.

El Trislander fue concebido para operaciones insulares y rutas regionales de corta distancia. Se convirtió en pieza clave en el Caribe, el Pacífico Sur, el Canal de la Mancha y diversas regiones de África. Su capacidad para despegar y aterrizar en pistas cortas, incluso no pavimentadas, lo transformó en un verdadero “conector aéreo” entre islas y poblaciones remotas. En muchos archipiélagos fue, literalmente, el avión que sostuvo la movilidad económica y social durante décadas.

La familia Islander / Trislander ha superado ampliamente el millar de unidades producidas entre sus distintas variantes y continúa operando activamente en múltiples países más de cuarenta años después de su introducción. En un sector donde muchos modelos desaparecen tras pocos años de producción, esa permanencia es un indicador contundente de solidez estructural y relevancia operativa.

Desde el punto de vista económico, el Trislander ofrece una combinación singular: capacidad para nueve pasajeros, operación en pistas cortas y costos contenidos dentro del segmento regional pistón. Su diseño estructural sencillo, acceso mecánico directo y sistemas no excesivamente complejos facilitan mantenimiento y reducen tiempos fuera de servicio. Es una aeronave diseñada para generar ingresos de forma constante.

Un dato curioso es que, pese a su configuración trimotor, el Trislander no fue concebido como un avión “de lujo” o experimental, sino como una herramienta de trabajo optimizada. La incorporación del tercer motor permitió aumentar capacidad sin comprometer la filosofía original de robustez y sencillez. Es una solución poco convencional que terminó convirtiéndose en su mayor sello de identidad.

Hoy, el BN-2A Mk III-2 Trislander es considerado un ícono de la aviación utilitaria regional. No fue diseñado para impresionar en exhibiciones estáticas; fue diseñado para operar, conectar y producir. Y precisamente por eso, décadas después de su introducción, sigue siendo una plataforma relevante en el mercado operativo global.

Buen vuelo.



 

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